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3 elementos clave para seleccionar una solución de purificación de agua

La norma ISO 11133 traza los requisitos para la preparación de los medios de cultivo que se van a utilizar para el análisis microbiológico de los alimentos para humanos y para animales.

Uno de los procesos más importantes en la industria de alimentos son las pruebas microbiológicas que se realizan para garantizar la calidad de los alimentos. Los requisitos normativos exigen que los laboratorios encargados de realizar estas pruebas entreguen resultados fiables y precisos, por lo que se hace imperativo que los medios de cultivo utilizados durante las pruebas puedan proporcionar resultados uniformes y reproducibles.

En este contexto,  la norma ISO 11133 traza los requisitos para la preparación de los medios de cultivo que se van a utilizar para el análisis microbiológico de los alimentos para humanos y para animales.  Al ser europea e internacional, la norma es ahora obligatoria para todos los laboratorios certificados en estas metodologías.

El mayor componente en los medios de cultivo es el agua, por lo que ésta debe ofrecer los más altos estándares de calidad, evitando impurezas que puedan afectar la productividad de los medios o causar anomalías como un pH incorrecto, un color erróneo o una precipitación equivocada.

La misma norma reglamenta los niveles de pureza de agua para la preparación de los medios de cultivo. Allí se establece que se deberá utilizar sólo agua purificada, es decir destilada, desmineralizada, desionizada o producida por ósmosis inversa, o de calidad equivalente, exenta de sustancias que probablemente inhiban o influyan en el crecimiento de los microorganismos en las condiciones analíticas, por ejemplo, trazas de cloro, amoniaco y de iones metálicos.

Los laboratorios de pruebas se enfrentan a muchas presiones, ya que necesitan entregar resultados rápidamente con el fin de liberar lotes de manera oportuna, mientras que al mismo tiempo se aseguran que los resultados sean consistentes, reproducibles, precisos y confiables. Incertidumbres con respecto a los resultados de las pruebas, pueden hacer que los científicos tengan problemas y deban repetir experimentos, lo que provocaría retrasos y puede posponer la liberación de un lote, generando pérdidas económicas.

Por lo tanto, es importante tener en cuenta algunos elementos que son clave para la preparación de los medios de cultivos y pruebas microbiológicas, con el fin de lograr una mayor eficiencia sin dejar de lado los estándares de calidad del agua.

Conductividad

De acuerdo a la norma EN ISO 11133, es un requisito probar la conductividad (o resistividad)  del agua antes de que sea utilizada en los medios de cultivo. La norma indica que la conductividad del agua no será superior a 25 μS/cm (equivalente a una resistividad ≥ 0,04 MΩ.cm), preferiblemente será inferior a 5 μS/cm (agua de grado III, ISO 3696) a 25 °C.

Almacenamiento

En lo que respecta al tema del almacenamiento, la norma sugiere que el agua purificada se conserve en recipientes herméticamente cerrados y que sean fabricados en un material inerte (gas neutro, polietileno, etc.) que estará exento de todas las sustancias inhibidoras. Se recomienda, sin embargo, que el agua se utilice en cuanto sea producida.

Protección ante contaminación microbiana

Como se menciono anteriormente, la carga microbiana puede ser un factor que afecte la calidad del agua de las muestras de cultivo, afectando la precisión y la confiabilidad de las pruebas a realizar. Ante la contaminación de agentes microbianos, la norma EN ISO 11133 dice que la muestra no deberá superar las  10³ ufc/ml y, preferiblemente será inferior a 10² ufc/ml.

¿La solución ideal?

En la actualidad, existe una amplia variedad de soluciones de purificación, sin embargo en este abanico, la compañía alemana Merck, con los sistemas Milli-Q ha elevado los estándares para las soluciones de purificación de agua. Solo basta con un echar un vistazo: los estudios demostraron que la conductividad del agua de Milli-Q ofrecía la posibilidad de medir con precisión la resistividad del agua en línea y mostrarla en la interfaz, permitiendo una solución de control más cómoda. Este sistema está validado para suministrar agua con una conductividad < 0,2 µS/cm; normalmente 0,1 μS/cm. También está diseñado para cumplir o superar los requisitos descritos en la EN ISO 3696, agua de grado II.

El almacenamiento de este sistema se basa en un depósito de polietileno que está protegido contra los contaminantes del aire mediante un filtro de ventilación. Este tanque de polietileno tiene la calidad que se requiere para que no libere extraíbles al agua y está protegido contra los contaminantes aéreos por un filtro de ventilación.

En cuanto al último aspecto, datos obtenidos de un laboratorio independiente durante el proceso de validación del sistema reveló que la contaminación microbiana presente en el agua del sistema Milli-Q es de ≤ 102 ufc/m. Adicionalmente, la recirculación automática del agua purificada sobre una lámpara LED UV-C, así como el filtro de pantalla de 0,22 µm colocado en el punto de suministro del sistema, aseguran con fiabilidad  bajas concentraciones microbiológicas en las muestras.


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Publicado en Merck

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